Qué determina el precio
No hay un precio de catálogo para "un servidor de IA local", igual que no lo hay para "una mudanza": depende de cuánto hay que mover y de dónde a dónde. Aquí depende de cuántas personas lo van a usar, de qué tareas le vas a pedir y, sobre todo, de qué tamaño de modelo hace falta para cubrirlas. Esa última cifra —cuánta memoria de tarjeta gráfica necesita el modelo que quieres ejecutar— es la que después convierte en euros todo lo demás.
Cuenta cuánta gente lo va a usar. Decide qué tareas le vas a pedir. Mira qué modelo las cubre bien. Solo entonces mira precios. Al revés —comprar equipo primero y ver qué cabe después— es la forma más habitual de acabar gastando de más o quedándote corto, y no te enteras hasta que ya has pagado. La lógica completa, con tabla y tres escenarios según el tamaño del negocio, está en qué hardware hace falta para ejecutar IA en local.
La tarjeta gráfica, la partida que más pesa
En una torre montada por piezas, la tarjeta gráfica suele ser el componente más caro con diferencia. Es también el único con un precio de fábrica público al que agarrarte, aunque últimamente se mueve más de lo normal: NVIDIA vende directo en España, y estos son los precios de su tienda oficial ahora mismo, IVA incluido:
| Modelo | Memoria (VRAM) | Precio oficial NVIDIA (IVA incl.) |
|---|---|---|
| RTX 5070 | 12 GB | 589 € |
| RTX 5070 Ti | 16 GB | 889 € |
| RTX 5080 | 16 GB | 1.059 € |
| RTX 5090 | 32 GB | 2.099 € |
Dos cosas antes de tomar esta tabla como precio final. Primero, es el precio de la tienda oficial de NVIDIA en Europa; otras marcas y otras tiendas pueden venderla más cara, y con la escasez de memoria que atraviesa el sector desde finales de 2025 —la repasamos en ordenador de IA prefabricado o torre— lo normal ahora mismo es encontrarla por encima de esta cifra. Segundo, para el trabajo de oficina habitual —redactar, resumir, consultar documentos— no hace falta la gama más alta: una tarjeta de 12 a 16 GB, como la RTX 5070 o la 5070 Ti, cubre lo que necesita una persona o un equipo pequeño.
El resto del equipo
La tarjeta gráfica no funciona sola. Hace falta una caja, una placa base, un procesador, memoria RAM, disco y una fuente de alimentación que aguante el consumo. Cada pieza añade su propio precio, y varía tanto según la marca y la tienda que ponerle aquí una cifra única sería inventarla. Lo que sí puedes anticipar es cuánta RAM y cuánto disco vas a necesitar, porque de eso depende cuánto vas a gastar en esas partidas: lo detallamos, componente por componente, en qué hardware hace falta para ejecutar IA en local.
Equipo cerrado o torre por piezas
Hay un atajo a todo lo anterior: comprar un equipo ya montado y pensado para esto, en vez de elegir tarjeta y componentes por separado. Son los mini-PC de IA tipo DGX Spark, con precios de fabricante que van de los 2.000 a los cerca de 4.700 dólares según el modelo y la fecha. El precio ha subido en los últimos meses, y no por capricho del fabricante: es lo que cuesta hoy la memoria que llevan dentro.
La cuenta rápida: un equipo ya montado te da una cifra fija desde el primer día, sin decisiones de compatibilidad de por medio, a cambio de un techo que no puedes mover después. Una torre por piezas exige más decisiones antes de comprar, pero cada partida se negocia por separado y el equipo se puede ampliar más adelante.
La instalación y la puesta en marcha
Aquí termina la parte que tiene precio de catálogo y empieza la que no. Llevar ese equipo de la caja a funcionando de verdad en tu negocio lleva trabajo: configurar el modelo, conectarlo a tu red, definir quién puede usarlo, indexar tus documentos si vas a consultarlos, formar a tu equipo. Es fácil que el presupuesto crezca después de firmar si nadie te avisa antes, y es justo lo que pasa cuando un presupuesto solo habla de la tarjeta gráfica y se calla el resto.
Ese trabajo se cotiza según lo que haya que hacer en tu caso, no según una tarifa plana, y es justo lo que se revisa en un diagnóstico inicial. Lo que sí podemos decirte es qué debería incluir un presupuesto serio, y qué no debería aparecer después:
- Un presupuesto por escrito antes de empezar, con la instalación y el mantenimiento incluidos en la misma cifra.
- Una valoración de si tu equipo actual sirve o hace falta uno dedicado, antes de recomendarte comprar nada.
- Una formación inicial para que tu equipo lo use sin depender de nadie técnico.
- Una cuota que aparece más adelante y que no estaba en el presupuesto inicial.
- Un equipo sobredimensionado "por si acaso", vendido antes de saber qué vas a hacer con él.
El mantenimiento, el gasto que sigue después
Un servidor de IA local no se paga una vez y se olvida. Después de la instalación quedan tres gastos recurrentes, menores que la cuota de un servicio en la nube pero reales: la electricidad del equipo, que va a estar encendido buena parte del día; las copias de seguridad de tus configuraciones y de tus documentos indexados, que entran en el mismo plan de copias de seguridad que el resto de tu negocio; y las revisiones periódicas para que el sistema siga actualizado y seguro. En Vitia Sistemas ese mantenimiento va dentro del contrato de instalación, no como una factura que aparece después sin avisar, tal como respondemos en las preguntas frecuentes.
El gasto que no se ve el primer día
Conviene comparar el gasto completo, no solo el día de la compra. Un servicio de IA en la nube no tiene entrada: pagas una cuota por persona, cada mes, y esa cuota no baja nunca ni deja de sumar. Un servidor de IA local es lo contrario: hay un desembolso fuerte al principio —el equipo, la instalación— y después el gasto recurrente es bajo. Qué opción sale mejor depende de cuánta gente la vaya a usar y de cuánto tiempo pienses usarla, y lo desarrollamos con más calma, sin inventar cifras de ahorro de ningún lado, en qué es una IA local y en qué se diferencia de la IA en la nube.
Entonces, ¿cuánto cuesta?
La cuenta honesta: los precios de esta página son de fabricante y orientativos; la instalación y el mantenimiento no tienen precio de catálogo porque dependen de tu caso. Ninguna cifra de este artículo es un presupuesto: el presupuesto sale de mirar tu situación concreta, no de una tabla.
Si tienes que quedarte con un orden de magnitud, que sea este: la tarjeta gráfica sola, al precio oficial que hemos visto, va de los 589 a los 2.099 euros según cuánta memoria necesite tu modelo; un equipo cerrado listo para usar, de los 2.000 a los cerca de 4.700 dólares de fabricante (sin tienda oficial en España todavía). A eso se suman el resto de componentes y la instalación, que no tienen precio de catálogo. Y a todo lo anterior hay que sumarle nuestro margen: entre el 25 % y el 30 % sobre el coste, que cubre elegir el equipo, montarlo y la garantía. Es un rango de fabricante, no un presupuesto: para que se convierta en uno, hace falta conocer tu caso.
Si quieres una cifra que sí puedas usar para decidir, la sacamos juntos en una llamada: contamos cuánta gente lo va a usar, qué tareas quieres cubrir y con qué partes ya, y de ahí sale un número real, con nuestro margen ya incluido, no una horquilla.